En plena crisis institucional que afecta al club dentro y fuera del campo, el empresario sevillano avanza con una estrategia discreta y firme para estabilizar el consejo y abrir una nueva etapa en Nervión
El Sevilla FC atraviesa un momento delicado en lo deportivo, pero el verdadero pulso por el futuro se libra en la gestión accionarial. Mientras el equipo se aleja de los focos europeos, las tensiones internas en la cúpula directiva amenazan con paralizar al club. En este contexto aparece con fuerza el nombre de Antonio Lappi, un empresario que, sin estridencias, ha comenzado a construir el camino hacia una solución duradera.
Lejos de buscar protagonismo, Lappi trabaja en silencio para liderar una transición ordenada. Su objetivo es claro, estabilizar el club desde dentro. La figura de José María del Nido Benavente ya no tiene margen de maniobra, y aunque mantiene acciones importantes, su regreso al mando está descartado. El sistema actual ha tocado fondo, y cada vez son más las voces que ven en Lappi la única vía para recuperar el control institucional.

Apoyo inversor y salidas clave que marcan el futuro inmediato
El respaldo económico de inversores americanos, ya implicados en la estructura accionarial del Sevilla, facilita el movimiento. La operación no depende solo del dinero, sino de desbloquear acciones judicializadas que, por ahora, impiden una reconfiguración total. Aun así, Antonio Lappi y su grupo ya trazan líneas paralelas, negociar con históricos como Gómez Miñán, Carolina Alés o Pepe Castro, dispuestos a salir si el plan ofrece garantías reales de estabilidad.
La clave está en convencer a quienes, hasta ahora, han resistido vender. No es solo una cuestión de números, sino de estatus, influencia y poder. Pero Lappi juega con una ventaja, es el único que propone un modelo de futuro pactado, sin imposiciones ni sobresaltos. En cuanto el contexto legal lo permita, su propuesta tomará forma y podría alterar por completo la actual estructura del club.
Monchi como símbolo de un nuevo rumbo que ya se insinúa
Aunque el nombre de Monchi aún suena como una posibilidad lejana, su regreso sería la guinda de un proceso de transformación más profundo. Con un nuevo equilibrio accionarial y un proyecto sólido, el club podría recuperar la identidad y ambición que lo llevaron a lo más alto. La vuelta del director deportivo solo será viable si se despejan las actuales tensiones y se ofrece un entorno de confianza y planificación.
Por ahora, todo avanza sin ruido, pero con firmeza. Lappi no pretende protagonismo, sino resultados. Y si su hoja de ruta se cumple, el Sevilla FC podría estar cerca de iniciar una nueva etapa, menos convulsa y mucho más coherente con su historia. El cambio no será inmediato, pero ya está en marcha.