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Imanol Alguacil sin discurso: Aperribay obligado

El técnico de la Real Sociedad repite mensajes vacíos tras el fiasco del Bernabéu

Las ruedas de prensa de Imanol Alguacil comienzan a sonar a disco rayado. Tras una nueva decepción en forma de eliminación copera y un rendimiento liguero en clara caída, el técnico de la Real Sociedad compareció este viernes como si nada hubiera pasado, apelando al orgullo, la actitud y la fe… pero sin ofrecer ni una sola autocrítica.

Asegura que el equipo “sale siempre hacia adelante”, que están “peleando por Europa”, que “no hay que olvidar lo del Bernabéu” y que la temporada es “un temporadón”. ¿En serio? Con el equipo fuera de Europa en este momento, sin haber competido ni media hora ante un Real Madrid que jugó con freno de mano, y con una plantilla que lleva semanas sin chispa, sus palabras suenan vacías. Más que una arenga, parece una huida hacia adelante.

Una Real sin rumbo y un técnico sin soluciones

El problema ya no es perder. El problema es no aprender nada de las derrotas. Alguacil sigue vendiendo épica sin resultados. En lugar de reconocer que su equipo no genera juego, que hay futbolistas absolutamente fuera de forma, o que las rotaciones no han funcionado, prefiere refugiarse en el discurso de “la actitud” y “el escudo”. Pero la afición, que siempre ha respondido, merece algo más que eslóganes.

Cuando la obsesión es “jugar una final con público” y no el rendimiento semana a semana, algo no va bien. La Real ha perdido frescura, ideas y ambición, y su técnico parece no tener más recursos que insistir en lo mismo esperando resultados distintos. La autocomplacencia no puede ser el motor de un proyecto que aspira a Europa.

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Sí, el rival está en mala racha. Sí, se han encendido las alarmas. Pero Imanol sigue empeñado en relativizar todo: “No hacemos cosas raras”, dice, como si la irregularidad de los últimos meses fuera producto de la casualidad. Y mientras tanto, el discurso se diluye entre excusas y declaraciones que podrían haber servido igual en octubre que en abril.

Alguacil ya no inspira, repite. Y la Real, si quiere seguir creciendo, necesitará algo más que fe.