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El traspaso fallido de Chimy Ávila intensifica el agujero económico en Heliópolis

El delantero argentino sigue sin encajar en el Betis y ni siquiera el fútbol mexicano parece una vía de escape

El fichaje de Chimy Ávila por el Real Betis prometía energía, carácter y goles. Sin embargo, la realidad ha sido diametralmente opuesta. Aterrizó como una apuesta de impacto para el ataque verdiblanco, pero su paso por Heliópolis está siendo una de las decepciones más sonadas del curso. Ni ha rendido sobre el césped, ni ha aportado serenidad fuera de él. Y lo que parecía la solución —su traspaso al Club América de México— también ha empezado a tambalearse.

El delantero argentino no ha encajado en el esquema de Pellegrini. Su rendimiento ha estado muy por debajo de lo esperado, y su carácter impulsivo ha terminado por jugarle una mala pasada. La gota que colmó el vaso fue su patada al portero rival en la ida de los octavos de Conference League, una acción tan innecesaria como perjudicial, que lo dejó fuera del partido de vuelta y dejó al equipo sin alternativas en ataque en un momento clave.

América se enfría y el Betis no encuentra salida

La solución parecía estar en México, con el Club América dispuesto a llevarse al jugador por una cantidad entre 3 y 4 millones de euros. Las negociaciones avanzaron e incluso el entorno del delantero las veía con buenos ojos, pero el club mexicano ha rebajado su interés, consciente del bajo nivel actual del jugador y del historial reciente que arrastra.

El resultado: un traspaso que no se concreta, y un futbolista que sigue en tierra de nadie, sin minutos en el campo, sin confianza del técnico y sin mercado claro. En Heliópolis crece la frustración, porque lo que debía ser una venta liberadora se está convirtiendo en otro problema añadido.

Chimy Ávila es uno de los jugadores cuya continuidad está en duda.

Sin minutos ni protagonismo: un fichaje estrellado

La llegada de Antony, el buen momento de Jesús Rodríguez y el rendimiento estable de Bakambu han sepultado definitivamente a Chimy en el banquillo. Ni goles, ni liderazgo, ni soluciones. El argentino no ha sumado nada relevante al proyecto, y todo apunta a que saldrá por la puerta de atrás, y sin generar beneficio alguno para las arcas del club.

Lo que parecía un refuerzo de garantías se ha convertido en un lastre deportivo y económico. Y ni siquiera el mercado internacional parece dispuesto a resucitar la figura de un jugador que, hoy por hoy, ya no cuenta para nadie.

Sergio Canales