El Barça ilusiona, pero la cobertura mediática indigna a la afición
Mientras el FC Barcelona atraviesa uno de sus momentos más dulces de la temporada, con una sonrisa dibujada en el rostro de su afición y un fútbol que invita a soñar con todo, una voz ajena al campo logró empañar la fiesta. Juan Carlos Rivero, narrador de TVE, se ha convertido en el inesperado protagonista negativo del vibrante Atlético-Barça de Copa del Rey tras una narración que ha desatado una oleada de indignación entre los seguidores blaugranas.
La victoria por 0-1 en el Metropolitano, con un gol de Ferran Torres y una actuación coral formidable, fue celebrada con entusiasmo por el entorno culé. El Barça, con Hansi Flick a los mandos, exhibió personalidad, valentía y calidad, incluso en una segunda parte en la que tuvo que defender con uñas y dientes ante un Atlético más físico que futbolístico. Fue una noche para enmarcar… si no fuera por los comentarios de Rivero, que han hecho hervir las redes.
Una narración que rebasa los límites
No es la primera vez que se critica la parcialidad del periodista de TVE, pero esta vez cruzó una línea peligrosa. Con los jugadores del Barça cayendo uno tras otro por entradas duras —algunas verdaderamente agresivas— y con casos como el de Lamine Yamal, que acabó sangrando por una dura entrada de Lenglet, Rivero optó por minimizar la violencia y cuestionar la intervención arbitral: “Si van a sacar amarilla por cada pisotón, mal vamos”.
Una frase que encendió la furia de la afición, que no tardó en reaccionar en redes con calificativos como “vergonzoso”, “lamentable” o “repulsivo”. Para muchos, fue la gota que colmó el vaso. Porque una cosa es una narración subjetiva y otra muy distinta es banalizar el juego sucio cuando la integridad de los jugadores está en riesgo. Lo de Rivero fue, para muchos, inadmisible.

El contraste con un Barça en alza
Mientras Rivero restaba importancia a las agresiones, el Barça respondía con fútbol y carácter. El pase a la final de Copa del Rey, donde se medirá al Real Madrid en una nueva edición del Clásico, es la recompensa a un equipo que ha sabido rehacerse, crecer y emocionar. La afición culé tiene motivos de sobra para creer. El problema no está en el campo, sino en la cabina de narración.
Porque si algo ha quedado claro, es que el Barça está de vuelta. Pero lo que muchos se preguntan hoy es: ¿hasta cuándo los aficionados tendrán que soportar comentarios así desde una televisión pública?