La RFEF da marcha atrás y deja sola a Inglaterra en la carrera por albergar la cita mundialista
Estupefacción total en el entorno del fútbol español. Cuando todo apuntaba a que España competiría junto a Marruecos y Portugal por albergar el Mundial Femenino de 2035, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado su renuncia. Una decisión que nadie veía venir, especialmente después de que el presidente de la federación, Rafael Louzán, asegurara públicamente la intención de postularse para la organización del torneo.
En un comunicado oficial, la RFEF ha intentado justificar este paso atrás, afirmando que “no iba a ser posible la concurrencia de los tres países organizadores del Mundial masculino 2030”, motivo por el cual se ha optado por abandonar la candidatura conjunta. A cambio, se buscarán “otras alternativas que permitan potenciar el fútbol femenino”. Sin embargo, el desconcierto es generalizado: ¿por qué se abandona una oportunidad histórica para el fútbol femenino español?
Inglaterra, sola en la carrera
Con España fuera de juego, la Federación Inglesa (FA) ha quedado como única candidata en firme para organizar el Mundial de 2035. Desde Londres no han tardado en expresar su satisfacción por esta ventaja inesperada. En palabras de su director ejecutivo, Mark Bullingham, “nos sentimos honrados de ser los únicos candidatos. Organizar la primera Copa del Mundo desde 1966 será muy especial”.
El plan británico incluye la colaboración de Irlanda del Norte, Escocia y Gales, una propuesta sólida y bien recibida por FIFA. Inglaterra se perfila ahora como favorita indiscutible, mientras que España queda fuera de una contienda que había despertado ilusión tanto a nivel institucional como entre la afición.

El papel de FIFA y la rotación de sedes
El calendario de la FIFA ha sido determinante. Con el Mundial Femenino de 2027 ya asignado a Brasil y el de 2031 reservado para países de la Concacaf, la edición de 2035 era la oportunidad de Europa y África. Según Gianni Infantino, la única candidatura válida que ha llegado a tiempo es la británica, lo que deja en evidencia las carencias organizativas de la RFEF en un momento clave.
Aunque desde la federación española aseguran que la declaración de intenciones fue presentada dentro del plazo, la realidad es que el proyecto ha fracasado antes de comenzar.