Aunque el murciano llega más descansado que en otros años, su estado físico, la poca experiencia en Montecarlo y la presión de liderar sin buenos resultados recientes hacen que no sea el favorito
La gira europea sobre tierra batida arranca con uno de sus eventos más icónicos, el Masters 1000 de Montecarlo, del 7 al 14 de abril. En un cuadro marcado por la baja estratégica de Jannik Sinner, quien ha decidido dosificarse tras su brillante gira americana, los focos se encienden sobre Carlos Alcaraz. El joven español aterriza sin la presión acumulada del Sunshine Double y con el objetivo de dejar atrás las dudas de su inicio de temporada.
A pesar de que su historial en Montecarlo es escaso, las condiciones están dadas para que el murciano dé un paso firme en su superficie favorita. Alcaraz necesita confirmar que está listo para liderar el circuito sobre arcilla y que su caída temprana en Miami fue solo un tropiezo. Su explosividad, variedad de golpes y frescura física lo convierten en el rival a batir, aunque el torneo promete estar más reñido de lo que parece.

Djokovic y Tsitsipas: amenazas con pedigree en la arcilla monegasca
Quien nunca puede ser descartado es Novak Djokovic, que vuelve a la acción sobre tierra en el que ha sido durante años su patio de entrenamiento. El serbio vive en Mónaco y conoce como pocos las particularidades del torneo. En Miami demostró que el hambre competitivo sigue intacto, y aunque Montecarlo no es su torneo más laureado, sabe cómo empezar su camino hacia Roland Garros con paso firme.
Otro que siempre rinde en el Principado es Stefanos Tsitsipas, tricampeón del torneo y especialista en este tipo de condiciones. Su tenis liftado y su agresividad desde el fondo encajan de forma natural con la arcilla lenta del Mediterráneo. Aunque su 2024 ha sido irregular, el griego ha demostrado que en Montecarlo se transforma y se convierte en una amenaza real para cualquiera.
Ruud, Fritz y las sorpresas que acechan desde la segunda línea
En una segunda fila con ganas de dar el salto, destaca el noruego Casper Ruud, finalista el año pasado pero lejos de su mejor nivel en lo que va de temporada. Montecarlo puede ser el punto de quiebre para reencontrarse con su tenis sólido y profundo sobre tierra. Necesita resultados inmediatos si quiere mantenerse entre los diez mejores del mundo.
No se puede pasar por alto a Taylor Fritz, quien tras una notable actuación en Miami, optó por no jugar en Houston para centrarse en adaptarse al polvo de ladrillo europeo. Además, nombres como Francisco Cerúndolo, Lorenzo Musetti, Holger Rune o el campeón de 2023, Andrey Rublev, pueden dar un susto a cualquiera. La arcilla está servida y solo uno alzará la corona en Mónaco.