Es noticia:

Tsunoda atrapado por la presión antes de debutar con Red Bull en GP de Japón

El japonés lanza un mensaje preocupante antes de su estreno en casa con el equipo más exigente de la F1

La ilusión se desdibuja y da paso a la duda. Lo que debía ser un momento de consagración para Yuki Tsunoda empieza a parecer una cuesta arriba emocional. El piloto japonés se prepara para debutar como titular en Red Bull durante el Gran Premio de Japón, pero sus declaraciones despiertan más preocupación que esperanza.Dadme toda la presión que queráis. No puedo prometer que estaré a la altura, pero haré lo mejor que pueda”, afirmó ante los medios. En una escudería donde la tolerancia al error es nula, esta confesión ha sonado como una señal de alerta.

La historia reciente no ayuda a aliviar ese pesimismo. Liam Lawson, Sergio Pérez, Alex Albon y Pierre Gasly ya pasaron por el segundo asiento del equipo de Milton Keynes y todos acabaron fuera, engullidos por la presión y la comparación constante con Max Verstappen. Ahora, todo indica que Tsunoda podría ser el siguiente en esa lista, incluso antes de arrancar su primera carrera como piloto oficial del equipo matriz.

Red Bull no espera a nadie

Tsunoda ha demostrado velocidad en el equipo satélite Racing Bulls, pero su rendimiento no ha brillado tanto como para disipar las dudas. En China, una insólita avería en el alerón delantero lo dejó fuera de la lucha por puntos, finalizando en una discreta decimotercera posición. Mientras tanto, Verstappen ya acecha al líder del Mundial. La diferencia de rendimiento es abismal, y en Red Bull las comparaciones no tardan en convertirse en sentencias.

Además, su comportamiento bajo presión ha sido errático en el pasado, y eso pesa en un equipo que exige regularidad. En Red Bull no basta con tener talento, hay que soportar la tormenta mediática, técnica y psicológica, y el discurso de Tsunoda sugiere que aún no está listo para ello.

El sueño puede durar poco

Tsunoda no solo compite contra sus rivales en pista, sino contra el tiempo, la paciencia del equipo y su propia mente. Su debut llega en su país, rodeado de expectación, pero también de riesgo. En un entorno tan implacable como el de Red Bull, un par de errores pueden marcar el principio del fin.

Su humildad es digna de elogio, pero la Fórmula 1 no premia la honestidad emocional. Si no consigue resultados inmediatos, el asiento puede volver a cambiar de manos. Y eso, en la órbita Red Bull, puede pasar más pronto que tarde.