A pesar del buen inicio de temporada, el piloto español reconoce que hay un punto específico del coche que lo está lastrando en ciertos trazados, especialmente aquellos con curvas largas, como Suzuka
Aunque Carlos Sainz ha sido una de las gratas sorpresas del arranque de temporada, el piloto español ha puesto el foco en una debilidad preocupante del Williams FW47 de cara al Gran Premio de Japón. Tras sumar 17 puntos entre Australia y China, y superar a escuderías como Racing Bulls o Alpine, el madrileño no se conforma con ser el mejor del grupo intermedio. Su análisis va más allá de los resultados. “Cada circuito nos enfrenta a una realidad distinta”, advierte con serenidad.
El problema principal, según ha desvelado, reside en las curvas largas, donde el coche pierde tracción y confianza frente a sus rivales directos. Suzuka es, justamente, uno de los trazados más exigentes en ese aspecto, con un primer sector repleto de curvas enlazadas que castigan cualquier déficit en estabilidad. “Estamos por detrás en esas zonas. No hay excusas”, aseguró. Esa fragilidad podría condicionar el rendimiento del monoplaza durante todo el fin de semana nipón.

Las clasificaciones: el mayor castigo para la configuración actual
Más allá de la degradación o la gestión de neumáticos, Sainz ha señalado que la mayor pérdida de tiempo se produce durante las sesiones de clasificación. Aunque con compuestos medios y duros el coche responde bien, el uso de gomas blandas sigue sin ofrecer el rendimiento esperado. El piloto lo resume así. “Cuando la pista mejora y trato de exprimir el coche, en vez de ganar tiempo, lo pierdo”. Una situación que no solo frustra, sino que limita sus opciones desde la salida.
Este comportamiento poco intuitivo ha obligado al equipo a replantear configuraciones y adaptaciones casi personalizadas para cada circuito. Sainz, lejos de achacar el problema a su estilo de conducción, mantiene la autocrítica. “El coche tiene potencial, pero no es fácil de desbloquear”, confiesa. Y ese enigma técnico podría marcar la diferencia en una pista tan específica como la japonesa.
Un reto personal y colectivo que marcará el rumbo del proyecto
Mientras Williams trabaja contrarreloj para reducir diferencias con la parte alta, Sainz entiende que su margen de mejora está también en la interpretación del coche. “No es natural para mí, pero si hacemos bien los deberes, podemos dar un salto en Japón”, afirma. Suzuka no perdona errores y exige precisión en cada metro. El enfoque mental y técnico será clave para aspirar a puntos valiosos.
La lucha en la zona media está más apretada que nunca, y cualquier detalle puede inclinar la balanza. Carlos Sainz lo sabe. Por eso no se conforma con lo logrado hasta ahora. Quiere más. Y sabe que para lograrlo, debe convertir esas curvas largas, que hoy son su debilidad, en su próximo punto fuerte.