El inicio de semana dejó una estampa insólita del Rey Felipe VI, quien sorprendió a todos con el rostro visiblemente enrojecido durante su intervención en el foro económico ‘Wake Up, Spain!
La agenda institucional de este lunes 1 de abril arrancó con una imagen poco habitual, Felipe VI, visiblemente quemado por el sol, reapareció en público tras un fin de semana practicando esquí en Formigal. El tono rojizo de su rostro, especialmente en las mejillas y la nariz, no pasó desapercibido durante la apertura del Foro Económico Español ‘Wake Up, Spain!’, celebrado en la sede de Casa América.
Lejos de evitar el tema o disimular el enrojecimiento con maquillaje, el monarca optó por la naturalidad y el humor. “Esto es lo que pasa cuando uno no se protege adecuadamente del sol”, dijo al inicio de su intervención, generando risas entre los asistentes. Una frase sencilla, pero efectiva, que sirvió para romper el hielo y dejar claro que hasta un jefe de Estado puede cometer un descuido tan común como olvidar la crema solar.

El esquí, su gran pasión: le juega una mala pasada
No es ningún secreto que Felipe VI es un amante del esquí desde su juventud. En las últimas semanas, ha logrado encajar varias escapadas a la nieve en su agenda, casi siempre acompañado por amigos cercanos. Esta vez, sin embargo, el sol le ha recordado que ni el frío ni la experiencia en la pista son excusas para olvidar la protección solar.
Aunque el cielo despejado y las temperaturas bajas puedan engañar, la radiación ultravioleta en alta montaña sigue siendo peligrosa. El Rey, con su gesto y sus palabras, ha convertido una simple quemadura solar en un mensaje de concienciación. Su imagen, entre simpática y llamativa, ha recorrido las redes como símbolo de cercanía y espontaneidad.
Una lección inesperada con efecto viral en redes sociales
El contraste entre las zonas expuestas y las cubiertas por casco y gafas dejó un curioso efecto en su rostro, que no tardó en viralizarse. Los comentarios no se hicieron esperar, y mientras unos celebraban el buen humor del monarca, otros destacaban su capacidad para afrontar lo cotidiano sin artificios.
Con este gesto, Felipe VI refuerza su imagen pública como un líder cercano, que no rehúye lo anecdótico y aprovecha cada ocasión para conectar con la ciudadanía. Más allá de lo anecdótico, su rostro enrojecido se ha convertido en una llamada de atención para quienes subestiman al sol, incluso en plena temporada de esquí.